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Conceptos financieros: los cocos

Hoy es el turno de unos productos financieros raritos, que se están convirtiendo en uno de los protagonistas de lo que podría ser -esperemos que no- una nueva crisis financiera. Se trata de unos bonos convertibles denominados cocos, creados bajo la normativa Basilea III y que han sido emitidos en cantidades ingentes por muchos bancos y han sido codiciados por inversores institucionales y fondos muy agresivos.

¿Qué son los cocos?

Los Cocos son bonos convertibles contingentes, es decir, un tipo de convertibles. Los bonos convertibles suelen ser bonos híbridos entre deuda y capital que pagan un interés al inversor y, además, ofrecen la posibilidad de convertirse en acciones. En el caso de los cocos, esta conversión está sujeta a una serie de condiciones, que entre otras cosas implican que el inversor no tenga la facultad de convertirlos en acciones por su cuenta, como pasa con otros bonos convertibles.

coconut icon

Son muy apreciados por las entidades financieras porque les ofrecen una manera relativamente sencilla de mejorar la ratio de capital del banco, reduciendo el nivel de su deuda al convertirlos y aumentando su nivel de capital.

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¿Qué está pasando?

El hecho de que el coloso Deutsche Bank haya perdido en una sola jornada un 10% de su cotización, está dando protagonismo a esta especie de bono convertible llamado coco (por su nombre en inglés contingent convertible capital instrument) dirigido a grandes inversores institucionales. Pero los cocos del banco alemán están perdiendo valor.

Estos bonos, emitidos por las entidades financieras para cubrir sus exigencias de capital adicional, han sido muy utilizados por el banco alemán durante las últimas décadas. De hecho, los bancos europeos han colocado 90.000 millones de euros de deuda en forma de cocos.




¡Pero atención! Por lo que parece, los raritos cocos, son instrumentos perpetuos; vaya, que no tienen vencimiento, si bien es cierto que ofrecen una alta rentabilidad. Estos bonos se convierten en acciones en caso de que la entidad bancaria no pueda hacer frente a la deuda… Razón por la cual muchos tenedores de cocos ven la posibilidad de conseguir, a un precio muy bajo, acciones de las entidades que los emiten (en este caso, grandes bancos), por lo tanto, son los primeros interesados en que dichas entidades no puedan hacer frente a sus obligaciones.

Así, nos hallamos de nuevo ante un producto extraño, potencialmente dañino, que podría compararse con las preferentes solo que no están destinados a particulares sino a grandes inversores institucionales.

Crucemos los dedos y que no sea nada.

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